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El tiempo está después

Encontrar eso que nos apasione puede llevarnos tiempo o simplemente estar ahí y cuando menos imaginamos sale y nos vemos envueltos en un mar de emociones de esas que nos elevan por las nubes cuando todo sale bien y esas en las que parece que nos hubiese pasado una aplanadora por encima cuando algo sale mal.

Cuando algo nos apasiona mucho el tiempo parece estar después. El tiempo está después.

Nota mental

Tropezá, andá y volvé. Enojate y puteá, puteá fuerte y equivocate. Patea mesas y bancos, equivocate y asumilo. Equivocate y pedí perdón.
Tropezá y caete, que duelan los raspones, y buscá cómo poder curarte. Curate y saná, saná bien, que la herida cicatrice, que la caída haya valido la pena.
Levantate y volvé a caminar, volvé a putear, volvé a enojarte, volvé a tropezar, diferente, una vez diferente a la otra, para que otra vez puedas aprender y levantarte de nuevo porque si hay algo que es seguro, es que la vida siempre puede más.

Ellos y yo, nuestros mambitos

Hay veces que me encariño con las personas. Suele sucederme la mayor parte del tiempo. Busco de algún modo comprender y suelo hacer empatía rápidamente.
Me gustan las personas, me encantan conocer sus micromundos y suelo abrazarlos dentro de mí más rápido de lo normal y olvido en parte que todos tenemos nuestros propios mambitos y no siempre actuamos igual ni siempre estamos cargados de las mismas cosas, de los mismos códigos ni los mismos valores.
Hay veces que estamos más receptivos a perder batallas, otras veces, perder una batalla nos sacude el piso y nos revientan emociones que salen más allá del siemple hecho de no coincidir.

"Lo que más nos encanta de las cosas es lo que ignoramos de ellas conociendo algo. Igual que las personas: lo que más nos ilusiona de ellas es lo que nos hacen sugerir. El colorido espiritual que nos dejan, es a base de un poco que nos dicen y otro poco que no nos dicen. Ese misterio que creamos adentro de ellas lo apreciamos mucho porque lo creamos nosotros. Hay personas que lo dicen todo y no nos dejan crear nuestro misterio."

Felisberto Hernandez

Un lunes cualquiera

Imaginate un lunes cualquiera que comienza temprano en la mañana con el despertador sonando una, dos y hasta cinco veces antes de despertar para entrar a la ducha.

Imaginate un lunes largo y pesado, de esos en que todo parece caótico y a muchos parece se les terminara la vida si algo no esta para ahora.

Imaginate que hubiese llovido, hubieses agarrado frío y el cansancio ya te estuviera por ganar la pulseada.

Imaginate que tu lunes cualquiera terminara en una cena gourmet, imaginate que comes pollo grillado en sésamo relleno de peras y zanahorias glaseadas con tomates secos y puré de calabaza. Imagiante las luces bajas, la música suave y hablar de historias de viajes.

Imaginate estar acompañado y que a esa persona le guste tocar el piano. Imaginate que en esa sala haya un piano y le permitan tocarlo. Imaginate estar viendo a esa persona y que el segundo tema comience con los acordes de uno de los temas que más te gustan, de la banda que más admiras.
Imaginate que te regale una sonrisa cómplice mientras los acordes de The Scientist de Coldplay suenan en la sala dónde no hay otras personas y dónde el sonido ambiente cedió ante la inevitable sentencia de ese espectáculo un lunes cualquiera.

Imaginate que volteás la cabeza para ver si es real y sí, esta sucediendo y es un espectáculo todo para vos, en aquel lunes que parecía ser un lunes cualquiera.

Volvió el ruido

Volvió el ruido y toda esa magia de hacer las cosas entre muchos, de hablar a los gritos, de reir a carcajadas y contar hasta diez cuando no se hace las cosas como uno quiere. A veces diez no es suficiente así que unas cuentas decenas más no vinieron mal.
Haber tenido a mis padres aquí y luego a mis hermanos, en medio de todo esto que esta pasando, fue algo increíble. Hacerlos sentir como en casa estando en la mía, llenar los rincones de anécdotas y risotadas de esas que hacen ecos por las paredes.
Consentirlos en lo que podía, devolver en parte la misma alegría con la que ellos me reciben allá.
Es que también ellos cambiaron y ellos y yo aceptamos nuestras diferencias y reforzamos esas cosas en que nos parecemos un poquito más.
Quería que se quedaran más rato. No importaba si el desorden abundaba o no, los disfruté y creo que quiero repetirlo pronto.

Cuando necesites paz.

Trasmutación

Si me fuese fácil esta vez explicarlo con palabras tal vez lo hubiese podido expresar antes, o tal vez podría hacerlo sencillo y lo más parecido sería decir que me encuentro feliz, que me siento bien de este modo y estoy contento con quienes me acompañan y a quienes acompaño. Si se trata de una trasmutación, tal vez sea la más linda e interesante de mi vida. Quiero imaginariamente abrazar este momento, capturar cada instante y recordarlo todas esas veces que lo precise porque estar bien es una elección, y hoy lo elijo y se siente bien.

Importa reinventarnos

Nos hacemos grandes en parte porque otros nos hacen grandes. Por eso es importante el pasado, por eso importa lo que hicimos y lo que hacemos para cambiar y mejorar. Importa porque se trata en definitiva de nosotros mismo, de cuán capaces somos de inventar una mejor versión de lo que hacemos y de lo que somos.

Ser el movimiento

Es eso, siento que es como mucho todo y me siento tan chico que capaz hasta ya soy grande y adulto en serio.

4 plantas que cuidar, las horas de encendido del calefón, la basura que hay que reciclar y bajar, que haya leche para todas las mañanas, que las cosas en la heladera no queden feas. Que las ventanas y la puerta queden bien cerradas, que no quede la ropa en el lavaropas sin descolgar, que no me olvide de mirar el pronostico del tiempo por si llueve y haya que recoger la ropa. No olvidarme de pagar el alquiler, la luz y el celular. Que tenga provisiones para cuando ya no abunde la guita para el dilvery.

Que todo quede pronto y en orden, que hayan cumplido con sus tareas, que hayan cumplido con sus horarios. Que haya pasado el mail de los reportes, que haya consultado aquello que me pidieron viera si era posible. Que haya hecho aquella llamada para avisar que tenemos reunión mañana, que el outlook no me falle y me avise de todas las reuniones y que no me pise ninguna. Revisar el correo, revisar el One Note y ver que cosas quedaron pendientes y gestionarlas.

Buscar los tiempos para llamar a mis padres, contarles sobre mis días y que me cuenten de ellos y de todo lo nuevo que tengo para conocer cuando vaya a visitarlos. Buscar encontrarme con mis amigos y que me hagan despegar del mundo un cacho o me tiren los cables a tierra para darme vida también en otras cosas.

Que tenga tiempo para boludear, para pensar en viajes, para salir a comprarme el cd de Coldplay o las cosas que precise, que me de el tiempo para tuitear, para discutir de política, que pueda ir a la upb y ayudar a mis compañeros en la militancia, que pueda sentirme vivo cada vez que esté haciendo algo que me apasione mucho.

Que todo eso esté pudiendo hacerlo, que todas esas cosas dependan de mi, ser responsable de todo eso y más, carajo que ya no soy niño, parece un montón y de verdad siento que es mucho y me siento como chico pero sin lugar a dudas ya soy grande y ya soy ese adulto al que tanto miedo tenia y al que tanto creía no podría alcanzar.

En una de sus últimas canciones, Drexler habla del movimiento. Dice que no hay que estar sino ser el movimiento. Y es increíble como el movimiento genera más movimiento y no para, y es increíble cuando uno se transforma en movimiento y todo se vuelve dinámico y todo cobra otras formas, otros trazos, otros escenarios, otros diálogos y cantares. Y aunque lo que sucede no siempre es como lo deseamos, es tan grandioso cuando eso que sucede es porque uno mismo lo construye con sus acciones e inacciones.

Pensaba en las reuniones de laburo, en esas discusiones en dónde marco posiciones, en dónde defiendo intereses, en dónde me paro firme a personas que en otras circunstancias les tendría miedo, sentiría que tienen más todo que yo, y la realidad es que hoy siento que mi voz vale tanto como la de ellos, pensaba en eso y recordaba el 2009 y aquellas épocas de campaña electoral en las que me tocaba formar parte de los comandos de campaña a nivel departamental y nacional y yo ahí, minúsculo entre todos eso grandes de la liga de campeones de la política. Los escuchaba discutir, los miraba, admiraba sus entramados y como protegían sus intereses. Veía como gestionaban y entre ellos se planteaban metas. Recuerdo que por aquellos tiempos poco opinaba, es que aquellos tiempos trataban de escuchar, se trataban de aprender, y hoy aquí me veo, poniendo en práctica un montón de todo aquello que me toco ver siendo un espectador privilegiado de algo grandioso que se gestaba para gobernar un país.

Todo llega, todo se nos da cuando confiamos. Y como dije antes, no siempre como lo pensamos, pero sucede y cuando sucede diferente pero en esencia igual, es tan hermoso sentir que lo vas logrando, que vas pudiendo, y que ya sos adulto, y que ya sos el responsable que querías ser, que ya soy el responsable que quería ser, que soy el responsable que quiero ser.